Cadáveres que flotan, niños que se ahogan, vejaciones, torturas o atropellos son algunas de las vivencias de los inmigrantes que llegan a diario a Italia, unos traumas que les provocan depresión, insomnio y tendencias suicidas difíciles de curar, según médicos y expertos.
La organización italiana Médicos por los Derechos Humanos detectó en un estudio reciente que de un centenar de personas que solicitaron asilo en Sicilia (sur), más de la mitad había asistido a la muerte de un compañero de viaje, en ocasiones un familiar cercano.
En un estudio del Consejo Italiano para los Refugiados
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